Diabetes, obesidad e hígado graso

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¿Habéis tratado alguna vez con alguna persona obesa que “haya hecho de todo” para intentar perder algo de peso, comiendo “saludablemente" y haciendo ejercicio "siempre que pueden", pero, sin embargo, no han logrado resultados debido a su mala genética, problemas de tiroides, etc.…?

Y con esto me quiero referir a aquellas personas obesas que sufren de diabetes tipo II, y que, con la dieta y ejercicio, no han conseguido mejorar o revertir su situación.




Hoy día, el número de casos de personas con diabetes tipo 2 está aumentando de forma alarmante, relacionado con la epidemia de obesidad. La grasa acumulada a nivel visceral impide el correcto funcionamiento del páncreas y del hígado.

Esta patología puede provocar complicaciones graves y potencialmente mortales, como la ceguera, amputaciones de pie y enfermedades cardíacas y renales crónicas.

Por si no lo sabíais, cada vez hay más y más evidencia de que la diabetes tipo 2 es reversible en la gran mayoría de casos independientemente del tiempo que la persona haya sido diabética siempre y cuando, se pierda el suficiente peso.

Diabetes tipo 2 y la pérdida de peso

En primer lugar, tenemos un estudio realizado por Lim (1), dicho estudio tuvo una duración de 8 semanas y en este a los participantes se les prescribió una dieta bastante dura (600kcal por día).

Aquí, los once sujetos con diabetes tipo 2 (Edad: 49.5 ± 2.5 años, IMC: 33.6 ± 1.2 kg/m2, nueve hombres y dos mujeres) que participaron en el estudio de Lim et al. lograron la completa normalización de la función de las células beta pancreáticas y su sensibilidad insulínica a nivel hepático.


Imagen 1: Datos antropométricos del estudio, tomados antes y durante la intervención de 8 semanas (Lim, 2011)

Después de solo una semana de restricción calórica severa, la glucosa en plasma en ayunas ya había bajado de 9.2 a 5.9 mmol/l (de alta a normal)
Insulin suppression of hepatic glucose output improved from 43±4% to 74±5% (p=0.003 vs baseline; controls 68±5%). Hepatic triacylglycerol content fell from 12.8±2.4% in the diabetic group to 2.9±0.2% by week 8 (p=0.003).
Durante el transcurso del estudio, la respuesta insulínica aumentó en un 70% y se aproximó a los valores del grupo control. 
At the end of the trial the maximal insulin response [had become] supranormal (1.37± 0.27 vs controls 1.15±0.18 nmol min−1m−2) [and] pancreatic triacylglycerol [had] decreased from 8.0±1.6% to 6.2±1.1% (p=0.03).
Sin embargo, hay más evidencia, por ejemplo, Steven et al. realizó una intervención similar, pero con una duración significativamente mayor, en este nuevo estudio, 30 voluntarios con diabetes tipo 2 se embarcaron en la misma dieta de 600 kcal por día. 

Los participantes del estudio eran sujetos que habían padecido la enfermedad durante un tiempo que iba desde los 6 meses a los 23 años, y en este se demostró que la patología se puede revertir incluso en personas que tuvieron la afección durante incluso 10 años; Más concretamente, un total de 13 de los 30 participantes lograron revertirla.


Imagen 2: Datos antropométricos y metabólicos de los sujetos divididos en función de si fueron respondedores o no respondedores a la intervención, tomados antes, durante y tras 6 meses de la intervención (Steven, 2016)

De media, los participantes perdieron unos 14kg y una vez finalizada la intervención, los voluntarios volvieron gradualmente a comer alimentos normales durante las siguientes dos semanas con instrucciones muy cuidadosas sobre cuánto comer, además recibieron un programa de mantenimiento de peso individualizado durante los siguiente 6 meses.

¿Cómo era la dieta de los dos estudios anteriores?

La dieta consistió en un batido sustitutivo de comida (Vamos, un batido compuesto por un 43% de carbohidratos, 34% de proteínas y 19.5% de grasas, con un contenido calórico total de 624 kcal/día]; OPTIFAST; Nestle Nutrition, Croydon, U.K.) el cual fue dividido en tres tomas diarias.

Además, se consumieron hasta 240gr de vegetales no almidonados, por lo que la ingesta total de energía fue de unas 624-700 kcal/día, a parte, a los participantes se les indicó que consumieran al menos 2L de agua al día y que mantuvieran nivel de actividad física habitual. 


Para maximizar la adherencia, se les ofrecieron la posibilidad de realizar consultas semanales ya fueran por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto o consulta presencial.

Durante la reintroducción escalonada de alimentos, los batidos fueron reemplazados gradualmente por alimentos sólidos durante 7 días; con una comida reemplazando un batido cada 3 días. La ingesta isocalórica se determinó a partir del gasto de energía en reposo medido por calorimetría indirecta utilizando un calorímetro de circuito abierto (Quark RMR, COSMED, Roma, Italia) y dicha ingesta calórica terminó estando 1/3 por debajo de su ingesta calórica habitual pre-intervención.

Con esto último en cuenta, no era de extrañar que fueran obesos y diabéticos teniendo en cuenta que estaban constantemente con un superávit del 30% por encima de sus calorías de mantenimiento… como mínimo.



Imagen 3: La pérdida de peso habla por si sola, mis gordis ;) (Steven. 2016)

Pero la evidencia no acaba aquí, porque recientemente se publicó un nuevo estudio (3) el cual involucró a 306 individuos. En este, se comprobó que el éxito de la reversión de la condición varió en función de la pérdida de peso obtenida.


Imagen 4: % de pacientes que lograron una remisión de su patología en función de la pérdida de peso obtenida, PP = Pérdida de peso (Lean, 2018)

Teniendo en cuenta los resultados de estos estudios, no vengas con que no es culpa tuya que sufras dichos problemas de salud. Si no es por las mejoras a nivel estético que a nadie le van a molestar, al menos, levanta el culo del sofá y come menos para mejorar tu salud.


Dentro de una tónica similar, los resultados de los ensayos refuerzan la hipótesis de que el arma más efectiva contra el síndrome metabólico no es más que otra que la pérdida de peso, y no el uso de medicamentos o suplementos mágicos. 

Lo más interesante de todo es que, aunque los voluntarios perdieron peso, muchos seguían dentro del rango de sobrepeso u obesidad, pero habían perdido el suficiente como para eliminar una buena parte de la grasa visceral y por lo tanto, permitir el correcto funcionamiento del páncreas y del hígado, por lo que tampoco tienes que rajarte hasta las encías, así que otra excusa menos ;).

EHGNA, diabetes y obesidad

EHGNA son las siglas de Enfermedad de Hígado Graso No Alcohólico (a partir de aquí comenzaré a denominarla como NAFLD), y es una de las hepatopatías crónicas más comunes debido a la epidemia de obesidad y diabetes actual.

La NAFLD sigue una progresión la cual es la siguiente:
  1. Hígado graso no alcohólico
  2. Esteatohepatitis no alcohólica
  3. Fibrosis avanzada
  4. Cirrosis
Está directamente correlacionada con la diabesidad por su relación con la resistencia a la insulina, la obesidad y la dislipidemia, que son las principales características del síndrome metabólico (SM). La NAFLD y el SM suelen verse juntas en los individuos.

Aunque aún no se hayan dilucidado las causas exactas por las cuales se produce dicha patología, hay multitud de estudios observacionales los cuales apuntan como principal culpable a las dietas hipercalóricas, y en particular, a aquellas muy altas en carbohidratos (4).

Y a pesar del hecho de que la mayoría de los profesionales del sector de la salud tengan razón cuando afirman que los suplementos nutricionales solo pueden ser un complemento secundario a las modificaciones del estilo de vida, es decir, realización de la actividad física, mejora de la alimentación… como, por ejemplo:
  • Dieta individualizada que tenga como objetivo una reducción significativa de la ingesta calórica total
  • Aumento en la ingesta de fibra
  • Disminución o eliminación total de azúcares refinados de la dieta
  • Realización de actividad física de al menos 60 min/d inicialmente 3d/sem y luego 5 d/sem 
Esto no quita el hecho de que, en su justa medida, puedan sernos realmente útiles. 

En vista del componente oxidativo/inflamatorio de la NAFLD, no es de extrañar que la gran mayoría de fármacos y suplementos empleados como tratamiento para dicha patología incluya principalmente el uso de agentes antiinflamatorios y antioxidantes.

Del mismo modo, en la lista de agentes con datos positivos a corto plazo, pero que carecen de datos a largo plazo sobre su eficacia, se encuentran los agentes sensibilizadores a la insulina y los agentes hipolipemiantes (5). Asimismo, te aconsejo que no tengas la siguiente lista como una especie de panacea, sino como sugerencias de productos que puedes emplear para combinarlos con un estilo de vida saludable con el fin de revertir tu condición de forma más eficiente (6): 

  • Antocianinas: Las antocianinas (ACN) son compuestos bioactivos solubles en agua de la clase de los polifenoles que están presentes en muchos productos vegetales, como los arándanos, las batatas moradas y otras frutas/verduras de color azul oscuro/morado. Las ACN disminuyen la acumulación de lípidos hepáticos y pueden contrarrestar el estrés oxidativo y la inflamación hepática.
  • Extracto de té verde: Existen estudios que demuestran que el consumo de catequinas provenientes del té verde puede mejorar la función hepática y reducir la acumulación lípidos hepáticos en pacientes con NAFLD cuando se consume durante 12 semanas (7).
  • Café: Los datos epidemiológicos dejan lugar a pocas dudas; El consumo regular de café ofrece protección frente al desarrollo de la NAFLD y la DM2, con evidencia directa. En los análisis se pudieron comprobar que la incidencia del NAFLD era menor en los consumidores de café, además de haber una menor incidencia de obesidad y resistencia insulínica (8).
Imagen 5: Diagrama de dispersión sobre el efecto del consumo de café/cafeína sobre la enfermedad hepática, a mayor es el consumo de café, menor es el riesgo de fibrosis en los pacientes con enfermedad hepática (Molloy. 2012)
  • Agentes hipolipemiantes, sensibilizadores de la insulina y antiinflamatorios: Substancias como la canela, curcumina, quercetina, berberina, ácido lipoico, coq10, carnitina, colina, proteína de suero de leche… probablemente ayuden a controlar muchos de los efectos y factores que favorecen la aparición/progresión de la NAFLD, ya sea por métodos directos o indirectos.
Y por último, vuelvo a recordarte lo siguiente:
Si quieres desahacerte de la diabetes, hígado graso, hipertensión, hipercolesterolemia... vamos, prácticamente cualquiera de las "enfermedades modernas" actuales, lo mejor y más importante que debes hacer es simplemente, cambiar tu puta mierda de estilo de vida.

Referencias