Guía para corregir problemas digestivos

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Estos son los consejos que recomiendo seguir si quieres solventar cualquier problema a nivel digestivo que puedas tener, de esta manera lograrás corregir todas esas molestias como diarrea, gases, distensión abdominal... y además mejorar la absorción de nutrientes.



1- REMOVER: Primero debemos eliminar cualquier alimento de la dieta que nos produzca molestias tales como gases, diarreas, distensión abdominal... quizás esta sea la parte más difícil de todas. Por ello te recomiendo hacer un buen r24 (Recuento 24 horas) de un día cualquiera de tu dieta y anotar las sensaciones que vayas teniendo a lo largo del día a medida que vayas realizando las comidas, para así poder detectar y eliminar cualquier alimento (o suplemento) que te pueda estar fastidiando a nivel digestivo.

2- REPARAR: Eliminado cualquier cosa que nos pueda estar causando molestias, debemos reparar cualquier posible daño que podamos tener a nivel intestinal, para ello hay que tirar de suplementación, más específicamente Glutamina como elemento indispensable, luego tenemos otros como ALA, NAC o Aloe Vera que pueden asistir en el proceso, pero la Glutamina debe ser obligatoria.

Esto es debido a que la Glutamina es el nutriente más ideal para la regeneración de los enterocitos. La forma de emplearla será la siguiente:

Compraremos Glutamina en polvo sin sabor y la introduciremos de la siguiente manera:

  • Semana 1: 40gr al día, divide en dos tomas.
  • Semana 2: 20gr al día, divide en dos tomas.
  • Semana 3 y posterior: 10gr al día, divide en dos tomas.
Luego por ejemplo, podemos combinarlo con algo de NAC, 600mg 2-3 veces al día, ALA 500-1000mg al día, etc...

3- REPOBLAR: Una vez reparado el intestino (como arreglar los muros de una casa para que no se cuele el agua) podemos empezar a repoblarlo correctamente, y es aquí donde entra la suplementación con probióticos y prebióticos. Son muy buenos para ayudar a reponer la flora bacteriana.

No voy a decir que conozco todos los tipos y cepas de bacterias de nuestro sistema digestivo (hay 400-500 tipos), pero hay dos en las que quiero que te centres, ya que creo que te ayudarán en tu búsqueda de una mejor digestión y absorción de nutrientes. Cuando compras un probiótico verás que vienen listadas una variedad de cepas y dentro de cada cepa hay varios tipos de bacterias, algunas serán mejores, otras peores, pero quiero que te fijes principalmente en:

Lactobacilos: Se encuentran principalmente en el intestino delgado. Probablemente hayas oído hablar de suplementos con Lactobacillus acidophilus o L-acidophilus. Este tipo de bacteria es ideal para prevenir el sobrecrecimiento de bacterias malas como E. coli, candida y salmonella. También ayuda a digerir los productos lácteos, descompone la caseína y el gluten, mejora la absorción de nutrientes y acidifica el tracto intestinal mediante la fermentación de la lactosa. Un pH bajo proporciona un ambiente muy hostil para los patógenos y las levaduras. Estas bacterias intestinales también pueden generar Vitaminas B e incluso Vitamina K.

Bifidobacterias: Este es el otro tipo de bacteria en la que quiero que te enfoques. Se encuentra principalmente en el intestino grueso. Evita que las bacterias dañinas colonicen el colon (literalmente se instala en el revestimiento intestinal y elimina bacterias y levaduras nocivas), lo que sirve para proteger el revestimiento intestinal del que hemos hablado previamente. También produce ácidos que mantienen un equilibrio de pH adecuado en el intestino, y de nuevo, esto es importante para matar a los microbios que pueden causar enfermedades. Es también muy importante para quienes toman antibióticos y otros medicamentos que puedan dañar la flora intestinal, ya que disminuyen el efecto secundario que tienen estos de matar a todas las bacterias buenas del intestino. Estas bacterias también ayudan a regular la peristalsis, que es el proceso que mueve los alimentos a través del tracto digestivo. Por último, incluso puede fabricar vitaminas B.

Hay muchos otros beneficios asociados con estos dos tipos de bacterias en los que no vamos a entrar, como la ayuda metabólica en la descomposición y reconstrucción de hormonas, la conversión de flavonoides a su forma utilizable, etc...

Una buena estrategia para mejorar la producción de estos dos tipos de bacterias es simplemente suplementarse con probióticos, así que si compras uno, quiero que busques específicamente a estos dos; lactobacilos acidófilos y bifidobacterias bífidas. 

Además, las mejores marcas generalmente están refrigeradas y recomiendan que las guardes en el frigorífico, así que debes tener mucho cuidado cuando compres productos por Internet que afirmen que no necesitan nunca refrigeración, aunque hayan algunas cepas que no lo requieran, la mayoría de variedades más críticas y beneficiosas sí necesitan de refrigeración.

Luego tenemos los prebióticos, la diferencia con los probióticos es la siguiente: los prebióticos son el alimento de las bacterias buenas, los probióticos son las bacterias buenas. Es por ello que los prebióticos estimulan el crecimiento de bacterias buenas como las bifidobacterias y lactobacilos que acabamos de analizar. Los dos tipos más comunes son la inulina y los FOS (fructooligosacáridos).

Con los prebióticos recomiendo tirar de dieta, así que te recomiendo añadir plátanos, miel, ajo, cebolla y alcachofas a tu dieta.

4- REINOCULAR: Por último, habrá que mantener todo el trabajo hecho y adoptar una serie de hábitos y estrategias que nos “inmunicen” de cara a sufrir nuevos episodios en un futuro, es decir, debemos evitar cualquier alimento o producto que nos cause estrés a nivel gastrointestinal y debemos además hacer cosas que nos ayuden a aliviar a nuestro sistema digestivo y echarle una mano.

Para ello, la adición de alimentos fermentados a nuestra dieta es buena opción, estos contienen un buen contenido probiótico, ayudan con la digestión y están llenos de enzimas digestivas, estos incluyen por ejemplo el Kimchi, el Yogurt, el Kéfir, requesón....

También si nuestra dieta es bastante abundante en calorías, podemos emplear enzimas digestivas suplementarias y otros suplementos misceláneos: las enzimas digestivas nos pueden ayudar tanto en el estómago como en el intestino, para ello debemos buscar:

  • Proteasa: Ayudará a descomponer las proteínas.
  • Lipasa: Ayudará a descomponer la grasa.
  • Amilasa: Ayudará a descomponer los carbohidratos.
  • Bromelina y papaína: Dos excelentes opciones para la digestión de proteínas. Si prefieres usar alimentos, mete piña fresca para la bromelina y papaya fresca para la papaína. Estas enzimas funcionan en las 3 secciones del intestino delgado, a diferencia de la proteasa, que solo puede funcionar en la parte superior del intestino delgado.
  • Betaína HCL: Buena fuente de ácido clorhídrico, un químico natural en el estómago que ayuda a digerir los alimentos al descomponer las proteínas y las grasas. El bajo pH del ácido clorhídrico del estómago también destruye las bacterias y microorganismos ingeridos que pueden provocar enfermedades y comprometer la integridad del intestino.

El vinagre de manzana es algo que consumido en un vaso de agua antes o durante las comidas, ayuda y mucho con las digestiones y también a nivel intestinal.

Por último, no te olvides de incluir una buena cantidad de fibra en tu dieta procedente de frutas y verduras, me da lo mismo si es soluble, insoluble o sus muertos en almíbar, simplemente mete una buena cantidad procedente si es posible de frutas y verduras frescas de temporada.