FODMAPs y malestar Gastrointestinal

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Los FODMAP son una serie de carbohidratos de cadena corta y alcoholes de azúcar que se encuentran en los alimentos de forma natural o como aditivos alimentarios. FODMAP serían Fructosa, Fructanos, Galacto-oligosacáridos, Lactosa y Polioles (Sorbitol, Manitol...).



Los atletas, particularmente en deportes de resistencia, implementan diversas prácticas dietéticas, como la eliminación de lactosa para reducir el riesgo de malestar gastrointestinal (GI) asociado al ejercicio. Los síntomas gastrointestinales son multifactoriales, transitorios, difíciles de replicar e influenciados por el efecto placebo, por lo que la verdadera eficacia de las estrategias alimentarias requiere adaptación al individuo.

Recientemente, se probó un enfoque dietético más novedoso en corredores con malestar gastrointestinal persistente asociado al ejercicio: una dieta baja en FODMAP a corto plazo (2).

Muchos atletas evitan los alimentos con alto contenido en FODMAP, como lactosa o legumbres, con el objetivo de reducir los síntomas gastrointestinales y parece que hay una alta tasa de mejora percibida de los síntomas (4). Un estrés reiterado a nivel intestinal combinado con una ingesta alta de carbohidratos y altas cargas de FODMAP presentes en muchos alimentos deportivos pueden crear el entorno perfecto para que los síntomas gastrointestinales asociados con el ejercicio se incrementen.

Se sabe que el estrés derivado del ejercicio altera la motilidad intestinal, la permeabilidad y las lesiones epiteliales, y es plausible que los FODMAP preexistentes en el tracto GI, como la pasta con alto contenido de fructanos comida la noche anterior a una carrera o los ingeridos durante un ejercicio extenuante (por ejemplo, dátiles secos y la avena típica en las barritas energéticas) podrían aumentar la carga osmótica y el volumen de gas colónico, lo que empeora los síntomas.

Conectando este concepto clínico, se probó una dieta baja en FODMAP a corto plazo (6 días) en corredores sanos con síntomas gastrointestinales persistentes asociados al ejercicio que iban de una gravedad moderada a grave para ver si los síntomas durante la carrera y aparte durante la vida diaria (Molestias gastrointestinales presentes durante el resto del día pueden ser potencialmente influenciadas por el estrés del ejercicio) podrían reducirse.

En un reciente estudio clínico con diseño cruzado (1), una serie de corredores competitivos recreacionales (esto significa que no eran profesionales, pero sí competían) con síntomas gastrointestinales autodeclarados recibieron dietas altas (~41gr FODMAPs/día) o bajas (~8gr FODMAPs/día) en FODMAPs. Las dietas fueron similares en cuanto a contenido energético, macronutrientes... pero con leves modificaciones en los ingredientes de la misma para así poder lograr cantidades deseadas de FODMAPs.

A estos se les dijo que simplemente se les estaban proporcionando una serie de “dietas con carbohidratos específicos” con comidas y refrigerios prefabricados y congelados. Curiosamente, se verificó la ingesta habitual de FODMAP de los participantes antes del inicio del estudio y todos ellos consumían una dieta alta en FODMAP (~43gr de FODMAPs/día), similar a la dieta con FODMAPs altos que se proporcionó en el estudio. Durante cada período de intervención, los corredores completaron dos carreras: una de intervalos de 5x1000m y otra de carrera continua de 7Km (2).

En la dieta baja en FODMAP, 9 de los 11 corredores reportaron menores síntomas gastrointestinales a lo largo del estudio. El área incremental bajo la curva (AUC), que es una medida general de cuántas molestias a nivel GI experimentó cada individuo durante cada dieta, también confirmó que los síntomas fueron menores con la dieta baja en FODMAP.

En general, estos datos sugieren que un enfoque con dietas bajas en FODMAP pueden ser una herramienta prometedora para el tratamiento del síndrome GI asociado al ejercicio. De todos modos, se recomienda a los atletas que eviten las restricciones dietéticas innecesarias mediante la determinación específica de los FODMAPs que desencadenan los problemas (quitándolos y reintroduciéndolos para determinar si es ese en particular el que desencadena los problemas), ya que una dieta baja en FODMAP puede ser bastante restrictiva. 

Referencias

[1] Costa RJS, Snipe RMJ, Kitic CM, Gibson PR. Systematic review: exercise-induced gastrointestinal syndrome-implications for health and intestinal disease. Aliment Pharmacol Ther. 2017;46(3):246-265.
[2] Lis DM, Stellingwerff T, Kitic CM, Fell JW, Ahuja KDK. Low FODMAP: A Preliminary Strategy to Reduce Gastrointestinal Distress in Athletes. Med Sci Sports Exerc.2017;10.1249/MSS.0000000000001419. In press.
[3] Staudacher, Irving PM, Lomer MC, Whelan K. Mechanisms and efficacy of dietary FODMAP restriction in IBS. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014;11(4):256-66.
[4] Lis D, Ahuja KD, Stellingwerff T, Kitic CM, Fell J. Food avoidance in athletes: FODMAP foods on the list. Appl Physiol Nutr Metab. 2016;41(9):1002-4.