El hígado, los esteroides orales y los protectores hepáticos

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Es un hecho bien conocido que la mayoría de los esteroides anabólicos orales, así como unos pocos esteroides anabólicos inyectables inducen una cierta toxicidad hepática (apropiadamente denominada hepatotoxicidad) en el cuerpo.



El rango de hepatotoxicidad que estos compuestos pueden causar varía bastante entre ellos. La palabra "toxicidad hepática" y "hepatotoxicidad" se usa mucho en los círculos de culturismo y en toda la comunidad de esteroides anabólicos, pero ¿cuántas personas realmente entienden lo que significan estos términos? ¿Cuántas personas realmente saben específicamente qué es "tóxico" para el hígado? ¿Qué es lo que realmente les sucede a las células hepáticas (hepatocitos)? La mayoría de las personas que usan palabras "hepatotóxico" seguramente no serían capaces de responder a estas preguntas de forma correcta, y esto es lo que me gustaría cambiar con esta publicación.


Después de leerla, si es que te sale de los cojones hacerlo, comprenderás en qué sentido son hepatotóxicos los esteroides orales, qué es lo que le pasa al hígado y qué productos realmente funcionan para prevenirlo o ayudarnos a reducir los daños.

C17-Alfa Alquilación y para qué vale

El primer punto a tratar es que es sabido que los esteroides orales son tóxicos en el hígado, mientras que los esteroides anabólicos inyectables, no (o al menos, ni una décima parte). Esto tiene un porque y es la alquilación C17-alfa (C17AA).

Sin esta modificación C17AA, sólo una pequeñísima porción del esteroide ingerido sobreviviría a la primera fase del metabolismo hepático (oxidación), por lo que los niveles que se alcanzarían en sangre serían ridículos y, por ende, no habría ningún tipo de efecto. Al modificar la estructura química añadiendo un grupo metilo (también conocido como grupo alquilo) al carbono 17 sobre la estructura del esteroide (también conocida como carbono 17-alfa), permitiría que el esteroide fuera más resistente al metabolismo hepático y por lo tanto, tendría una mayor disponibilidad.

Este enlace químico de un grupo metilo sobre el carbono 17 es lo que se conoce como alquilación C17-alfa y es debido a esta alquilación C17-alfa que el esteroide anabólico es activo de forma oral y biodisponible, sin esta, el esteroide anabólico no sobreviviría el metabolismo del hígado.

Sin embargo, el inconveniente en este caso es un drástico aumento de la hepatotoxicidad (aumento de la toxicidad hepática). La alquilación C17-alfa permite que un esteroide anabólico se vuelva más resistente a la ruptura hepática, y cualquier compuesto que sea más resistente a la ruptura hepática tendrá siempre una mayor hepatotoxicidad asociada con ella por diversas razones. Pero ¿cómo sucede esto?

La C17AA altera lo suficiente la estructura química como para bloquear la interacción de la enzima 17beta-hidroxiesteroide deshidrogenasa (17beta-HSD) con la hormona en el hígado, que normalmente metaboliza el esteroide en un metabolito inactivo.

Sin embargo, el hígado ahora se ve obligado a metabolizar el esteroide anabólico a través de otros medios. En este punto, se desconoce cómo la modificación de C17AA causa hepatotoxicidad, pero existe la hipótesis de que debido a que el hígado contiene una alta concentración de receptores de andrógenos, el ahora inalterado y desmetabolizado esteroide anabólico (que ahora sería altamente activo) sobrevive a través del primer paso del metabolismo del hígado y exhibirá una gran actividad androgénica en el hígado debido a que su metabolismo ha sido bloqueado.

Debido a que está siendo ingerido por vía oral, y por lo tanto hace la primera pasada a través del hígado, el hígado se expone a concentraciones masivas de estos esteroides anabólicos activos de forma inmediata, en lugar de evitarlo como ocurre cuando se administra mediante una inyección, donde el esteroide anabólico no tiene que hacer un primer paso a través del hígado (y por lo tanto el hígado no está expuesto a cantidades masivas de andrógenos activos de una sola vez).

El hecho de que los estudios hayan demostrado que a cuanto mayor sea la fuerza androgénica de un esteroide, peor será la hepatoxicidad, le da credibilidad a la teoría de que la actividad androgénica está directamente correlacionada con la hepatotoxicidad en el AAS oral.

Colestasis

La colestasis es la forma más común de daño hepático característica del uso/abuso de los esteroides anabólicos orales. Es una condición en la cual la bilis es incapaz de fluir correctamente por el hígado y hacia el duodeno (la primera sección del intestino delgado que se conecta al estómago).

Esto puede ocurrir como resultado de un bloqueo físico (también conocido como mecánico), tal como cálculos biliares o la formación de tumor que causa un bloqueo. La otra forma de bloqueo es en forma de un bloqueo químico (también conocido como colestasis metabólica), que es una colestasis la cual es resultante de una alteración en la capacidad de las células hepáticas a la hora de fabricar y dejar fluir adecuadamente la bilis. Los esteroides anabólicos C17AA causan colestasis metabólica (química).

La colestasis metabólica también puede ser resultado de una disfunción genética hereditaria, y hay una gran cantidad de otras sustancias, medicamentos y drogas que también pueden causar colestasis. Para entender la colestasis, es importante saber qué es la bilis y qué hace por nosotros.

La bilis es un fluido verde oscuro/amarillo-marrón el cual es fabricado por las células del hígado, y consta de un 85% de agua, 10% de sales biliares, 3% de proteínas y pigmentos, 1% de grasas y 0,7% de sales inorgánicas. La función primaria de la bilis es digerir las grasas que se consumen en los alimentos, por lo que es un componente muy importante en la digestión y el procesamiento de los alimentos.

Debido a que está involucrada en la digestión y descomposición de las grasas, su presencia es muy importante para una correcta descomposición y absorción de la grasa dietaria y compuestos solubles en grasa (como por ejemplo las vitaminas A, D, E y K). Además de esto, la bilis sirve como vehículo de excreción para el transporte de metabolitos fuera del hígado, como la bilirrubina, que es un subproducto metabólico resultado del reciclado de los glóbulos rojos por parte de las células del hígado.

Por último, tiene una función adicional y es que la bilis sirve (y esto es muy importante) para la neutralización de la acidez del contenido del estómago (como resultado del ácido del estómago) antes de que entre en los intestinos. Un papel simultáneo que la bilis juega en ese proceso es que también actúa como desinfectante, matando las bacterias que podrían estar en el alimento ingerido.

Cuando los esteroides anabólicos orales inhiben el flujo de la bilis en el hígado, la bilis se acumulará en los conductos biliares del hígado formando pequeños tapones (conocidos como conductos biliares canaliculares). Las células del hígado (hepatocitos) seguirán intentando excretar la bilis como lo harían normalmente, pero a medida que la bilis se acumula debido a los tapones, se irá acumulando presión hasta que las células del revestimiento de los conductos biliares se rompan. Como resultado, la bilis se derrama sobre otras células y tejidos, dando como resultado la muerte celular.

Las células también empiezan a acumularse con la bilis (más común en la colestasis química/metabólica intrahepática), y sin un flujo adecuado de la bilis, las células morirán.
Aunque no todos los ácidos biliares contenidos en la bilis son hepatotóxicos, la mayoría de ellos sí lo son, y esta es la razón por la cual la acumulación de bilis causa la muerte de las células hepáticas. Los esteroides anabólicos C17AA causan retención biliar intracelular dentro de los hepatocitos (acumulación de bilis dentro de las células del hígado).

Síntomas de la colestasis

-Náuseas
-Malestar
-Anorexia, pérdida de apetito
-Vómitos
-Dolor abdominal/ardor (casi como quemazón debido a la falta de bilis que se excreta para neutralizar la acidez del contenido de estómago entrando en el duodeno, lo que comúnmente se confunde con la acidez estomacal por muchas personas mientras se usan esteroides anabólicos C17AA orales es en realidad diferentes etapas de la colestasis)
-Prurito (picazón)
-Heces fecales con color arcilla
-Orina de color ámbar oscuro
-Ictericia

Generalmente si se detiene el uso de esteroides hepatotóxicos, una persona puede recuperarse rápidamente de una colestasis, aunque para que la función hepática vuelva a estar al 100% pueden pasar varias semanas o meses en función del daño causado.

UDCA/TUDCA (Ácido Ursodesoxicólico/Ácido Tauronesodeoxicólico)

El ácido ursodesoxicólico (UDCA) y el ácido tauroursodeoxicólico (TUDCA) son ácidos biliares que no son tóxicos para el hígado y, de hecho, han demostrado que ayudan con el flujo de bilis a través de diferentes vías que se cubrirán en breve.

TUDCA es simplemente la conjugación de taurina con UDCA (UDCA con un aminoácido de taurina unido a él), el cual exhibe una mayor biodisponibilidad oral, pero ambas variantes han demostrado funcionar muy eficazmente. UDCA y TUDCA solían ser extraídos del hígado de los osos, pero desde entonces se han desarrollado métodos sintéticos para fabricar estos compuestos, así como la capacidad de derivarlos de otras fuentes.


Estos dos son de lejos los mejores protectores hepáticos disponibles, estos compuestos sirven para acelerar la transición metabólica de los ácidos biliares tóxicos a ácidos biliares menos tóxicos y también sirven para aumentar la fabricación de ácidos biliares no tóxicos a partir de colesterol. El resultado es una disminución en la toxicidad de la bilis.

La bilis que se derrama cuando los hepatocitos de rompen está formada principalmente de sales biliares tóxicas. UDCA y TUDCA son sales biliares no tóxicas beneficiosas que equilibrarán esencialmente la toxicidad de la bilis y servirán para neutralizar la toxicidad haciéndola menos tóxica para las células circundantes. UDCA y TUDCA también han demostrado aumentar las cantidades de una proteína transportadora de sales biliares en las células del hígado, aumentando así el flujo de la bilis como resultado.


Lo que esto significa es que estos compuestos van a mejorar el flujo de la bilis en el hígado para que la bilis no se quede estancada dañando a las células circundantes. Estos compuestos también han demostrado que actúan como antiapoptóticos en las células hepáticas, lo que significa que bloquean eficazmente el factor de transcripción conocido como AP-1, que se activa durante la colestasis debido a varias sales biliares tóxicas que activarán los receptores de la muerte (sí, se llaman así) en las células hepáticas.

UDCA y TUDCA son, con mucho, la mejor opción por excelencia para la prevención de la colestasis, así como para la recuperación de la misma. Son, literalmente, compuestos específicos para el tratamiento y la mitigación de la toxicidad oral hepática de esteroides anabólicos orales, lo cual no se puede decir de cualquier otro suplemento/compuesto de protección hepática.

Dosificación: 500mg diarios para el mantenimiento de una función hepática sana durante el uso de un C17AA oral durante un ciclo. 1.000 mg o más diarios con el fin de reparar el hígado después de sufrir una fuerte hepatotoxicidad y daño hepatocitario por colestasis (y/o por individuos con trastornos hepáticos graves).

¿Qué hay de otros protectores hepáticos?

UDCA y/o TUDCA deben considerarse antes que nada cuando se usan esteroides anabólicos hepatotóxicos, ya que tratan los mecanismos específicos de la colestasis. El cardo mariano, que contiene silimarina y silibina, son conocidos como unos potentes antioxidantes para el hígado en particular. Se han realizado muchos estudios sobre la eficacia y han demostrado que exhiben una plétora de propiedades beneficiosas en el tejido hepático. Sin embargo, el cardo mariano no es muy eficaz para tratar la colestasis en particular.


Como apoyo general para la salud hepática no es mala cosa, pero, sin embargo, en casi todos los estudios realizados sobre la eficacia del cardo mariano se administra a los sujetos de ensayo el compuesto vía inyección, lo que proporcionaría una biodisponibilidad cercana al 100%, si es consumido por vía oral es una historia diferente.

El cardo mariano debería servir como adición a UDCA y TUDCA, pero estos no deben ser substituidos como tratamiento de primera línea para la colestasis.

NAC (N-acetilcisteína)

El NAC (N-acetilcisteína) es un excelente protector hepático que ha demostrado eficacia en la mitigación de la hepatotoxicidad, así como en el tratamiento exitoso de la hepatotoxicidad inducida por acetaminofén (Paracetamol), lo que es algo que el TUDCA no puede hacer. El NAC también ha demostrado una eficacia bastante buena en la mitigación y la prevención de la colestasis como lo demuestran los estudios.

Un estudio en particular administró 300 mg/kg de NAC oralmente durante 28 días, y no sólo su administración redujo las elevaciones de los valores de las enzimas hepáticas que de otro modo serían altas sin la administración del compuesto, sino que también mejoró la función renal. Ese mismo estudio indicó, sin embargo, que la actividad del NAC en la mejora de la colestasis no es a través que la misma vía que el TUDCA. La capacidad del NAC para prevenir o curar la colestasis se debe a sus propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras.


La acetilcisteína sirve para aumentar las reservas de glutatión en el cuerpo y, junto con el glutatión, ambos se unen directamente a los metabolitos tóxicos. Esto sirve para proteger a los hepatocitos (células del hígado) de sucumbir a la toxicidad del paracetamol o la colestasis.

TUDCA en su lugar opera a través de una acción directa que esencialmente "equilibra" el contenido de sales biliares (TUDCA es en sí una sal biliar), y mientras que ayuda a mitigar la colestasis, no hace nada por la toxicidad relacionada con el Paracetamol.

Otro estudio también investigó la capacidad del NAC para ayudar a aliviar la colestasis, y también se centró un poco más en la observación de los efectos renales relacionados, y encontró que además de la mejora de los valores de las enzimas hepáticas, NAC tenía la capacidad de mejorar enormemente los marcadores de la función renal y fue capaz incluso de duplicar la tasa de excreción de sodio.

Esto también indicaría que el NAC podría resultar muy útil para la eliminación del sodio y su retención de agua relacionada en el cuerpo, algo que podría ser de particular interés para aquellas personas que utilices substancias en un ciclo que hagan retener bastante agua.

Sin embargo, el problema con el NAC es que ha demostrado tener una muy baja biodisponibilidad oral, y esta es la razón por la cual se utilizan altas dosis orales en los estudios para el tratamiento de la intoxicación con Paracetamol en comparación con cuando se administra vía IV (Intravenosa).

Aparte de la habilidad del NAC como agente nefroprotector (protector del riñón) y hepatoprotector (protector del hígado), está bien documentado que posee una miríada de otros beneficios para el cuerpo. Esto incluye, entre otros, el tratamiento de enfermedades pulmonares, problemas pulmonares relacionados con el tabaquismo y EPOC, el tratamiento de trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión, TOCs…

Dosificación: Como se mencionó anteriormente, hay problemas con respecto a la baja biodisponibilidad oral con NAC. Una dosis ideal para mantener la salud del hígado durante un ciclo de esteroides anabólicos orales estaría en el rango de 1.000 mg-2.000 mg por día. Se puede usar durante todo el año como soporte general del hígado, en este caso debe administrarse con una dosis igual a 1.000 mg por día o menos cuando no se utilicen esteroides anabólicos orales.

El uso de TUDCA debe ser la primera opción para los usuarios de esteroides anabólicos en cuanto a protección para el hígado durante un ciclo de esteroides en el que se utilicen compuestos C17AA, sin embargo, el precio puede ser prohibitivo para muchas personas, además del problema de su disponibilidad en España, por lo que si no quieres o no puedes conseguirlo, la mejor opción sería utilizar NAC en dosis altas (Unos 2000-3000mg al día) en combinación con el cardo mariano o Liv-52, aunque bueno, igualmente la opción más recomendable sería no emplear esteroides orales en absoluto, después de todo, aún nos queda la testosterona suspensión, ¿no?

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